El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) llevó a cabo una importante redada en el condado de Fairfax, Virginia, el pasado miércoles 5 de febrero, en colaboración con el FBI. Durante la operación, se detuvo a siete inmigrantes latinoamericanos, incluido un mexicano de 51 años que ya había sido deportado y condenado por conducir alcoholizado el año pasado.
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La redada se llevó a cabo en una zona residencial, lo que generó una gran preocupación en la comunidad al ver como sacaban a los detenidos de sus hogares. Según los testigos, algunos fueron arrestados mientras se dirigían al trabajo y otros fueron capturados a la fuerza.
Perfiles de los inmigrantes detenidos por el ICE
Además del ciudadano mexicano, las autoridades detuvieron a un nicaragüense de 36 años que se negó a salir de Estados Unidos tras recibir una orden de deportación el 24 de enero. También fueron arrestados un hondureño de 24 años y un salvadoreño de 22, ambos por ingresar ilegalmente al país.
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Asimismo, detuvieron a tres guatemaltecos: uno de 32 años, que violó los términos de su admisión legal, y dos, de 24 y 30, que ingresaron ilegalmente sin encuentros previos con el ICE. Si bien todos eran migrantes indocumentados, la mayoría no contaba con antecedentes penales graves.
Declaraciones oficiales del ICE tras la redada
Patrick Divver, director interino de la Oficina de Campo de Operaciones de Detención y Deportación (ERO) en Washington D.C., afirmó que “estas siete personas violaban las leyes de inmigración de Estados Unidos”. Además, enfatizó el compromiso del ICE en garantizar la seguridad de las comunidades del Distrito de Columbia y Virginia.
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Aunque el ICE señaló que sus operaciones se centran principalmente en individuos con antecedentes penales, también reconoció que cualquier persona en situación irregular podría ser detenida y deportada. Estas acciones reflejan las estrictas medidas de la administración de Donald Trump.