El océano, que cubre aproximadamente el 70% de la superficie de la Tierra, es un misterio profundo que esconde grandes secretos, que despiertan la curiosidad de la humanidad desde tiempos inmemoriales. Gracias a su inmensidad, el fondo del mar sigue siendo uno de los lugares menos explorados de nuestro planeta, pero, ¿por qué es imposible investigar este fascinante y a su vez, enigmático reino submarino?
¿Por qué es imposible explorar el fondo del mar?
Uno de los principales obstáculos para explorar las profundidades del océano es el alto costo. Enviar barcos, tripulaciones, sumergibles y equipo especializado a las entrañas marinas, representa una aventura extremadamente costosa y desafiante. Las expediciones marítimas requieren una inversión significativa, en términos de recursos financieros y tecnológicos, lo que limita la frecuencia y la extensión de las misiones de exploración.
Te puede interesar: ¿Cómo resisten peces y cetáceos a la presión del fondo del mar?
Así es el sumergible perdido que llevaba a conocer restos del Titánic.
Además, las condiciones extremas que prevalecen en las profundidades del océano, presentan un desafío adicional . Las bajas temperaturas y las enormes presiones ejercidas por la columna de agua, hacen que la exploración sea peligrosa y compleja. Recordamos el reciente caso del submarino Titan , el cual implosionó durante un aventura en busca de los restos del Titanic.
¿Por qué se ha explorado más el espacio exterior que el fondo del mar?
A menudo, surge la pregunta de por qué invertimos tanto en el reconocimiento del espacio, en lugar de explorar primero nuestro propio océano. Sin embargo, es importante entender que la exploración espacial y la oceánica son dos campos completamente distintos. Cada investigación tiene sus propios expertos, objetivos y niveles de inversión. Hay que destacar que ambos son cruciales para expandir nuestro conocimiento sobre el universo y nuestro planeta.
Te puede interesar: ¿Cuáles son los planetas habitables fuera del Sistema Solar?
A pesar de los desafíos, se están realizando esfuerzos significativos para cartografiar y comprender mejor el fondo marino. Uno de los proyectos destacados en este sentido es Seabed 2030, una iniciativa internacional que tiene como objetivo mapear todo el suelo oceánico para el año 2030. Este plan tiene el potencial de proporcionar información crucial para abordar cuestiones globales apremiantes, como el cambio climático y la conservación del océano.