Un sismo de magnitud 4.8 se registró este martes 12 de febrero al sureste de Acapulco, Guerrero, a las 06:08 horas, según informó el Servicio Sismológico Nacional.
El temblor fue percibido con intensidad moderada en la región, pero no ameritó la activación de la alerta sísmica en ninguna ciudad.
Hasta el momento, no se reportan daños materiales ni víctimas a causa del sismo. Las autoridades recomiendan a la población mantenerse alerta y seguir las medidas de prevención en caso de un sismo.
Ante la posibilidad de réplicas y otros eventos sísmicos, el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) recomienda mantener la calma y tomar medidas de precaución. Es importante no difundir rumores ni noticias falsas, y consultar solo fuentes oficiales como las autoridades de Protección Civil locales, estatales y federales.
SISMO Magnitud 4.8 Loc 16 km al SURESTE de ACAPULCO, GRO 13/02/24 06:08:13 Lat 16.82 Lon -99.75 Pf 18 km pic.twitter.com/6iPrXjKBoM
— Sismologico Nacional (@SismologicoMX) February 13, 2024
Recomendaciones después de un sismo:
- Revisa tu hogar en busca de posibles daños.
- Usa tu teléfono solo en caso de emergencia.
- No enciendas cerillos o velas hasta asegurarte de que no hay fugas de gas.
- Mantente alerta ante posibles réplicas.
Medidas de prevención:
- Elabora un plan de protección civil.
- Participa en simulacros de evacuación.
- Ubica las zonas de seguridad en casa, escuela o trabajo.
- Ten a mano una mochila de emergencia.
Durante un sismo:
- Conserva la calma y busca una zona segura.
- Aléjate de objetos que puedan caer.
- Si vas en vehículo, estaciónate y aléjate de edificios, árboles y postes.
- Si estás en la costa, dirígete a zonas altas.
Recuerda que la preparación y la información son claves para enfrentar un sismo con seguridad.
¿Qué es un sismo?
La Tierra, en su constante movimiento, nos recuerda su poder a través de los sismos, vibraciones que surgen de las profundidades y nos sacuden de la quietud. Pero, ¿qué desencadena este baile colosal?
Imaginemos la corteza terrestre como un rompecabezas gigante, dividido en piezas llamadas placas tectónicas. Estas placas, como bailarines incansables, se deslizan una sobre otra, chocan y se superponen en un movimiento continuo. La energía acumulada en este roce silencioso es la que, al liberarse de forma abrupta, genera un sismo.
En la mayoría de los casos, este “baile tectónico” es imperceptible para nuestros sentidos. Los movimientos son lentos, sutiles, como un vals silencioso. Sin embargo, hay ocasiones en las que la energía acumulada se libera de forma explosiva, como un tango apasionado. Una placa se mueve bruscamente contra otra, rompiéndola y liberando una cantidad colosal de energía en forma de ondas sísmicas. Es entonces cuando experimentamos un terremoto, un evento que nos recuerda la fuerza bruta que habita en el interior de nuestro planeta.