22 de noviembre.- Un nuevo estudio sobre el acceso de insulina para personas que viven con diabetes predice que 40 millones de personas con esta enfermedad se quedarán sin la vital medicina para el año 2030, en particular en regiones de África, Asia y Oceanía.
A medida que el número de personas que viven con diabetes sigue aumentando, el acceso a la insulina necesaria para satisfacer la creciente demanda se reducirá, según predice una investigación publicada en la revista Lancet Diabetes and Endocrinology.
La diabetes, que puede provocar ceguera, insuficiencia renal, problemas cardíacos, dolor neuropático y amputaciones, afecta en la actualidad al nueve por ciento de los adultos en todo el mundo, un aumento del cinco por ciento en comparación a los niveles de 1980.
Los investigadores dijeron que la demanda de insulina necesaria para tratar efectivamente la diabetes tipo 2 aumentará en más del 20 por ciento en los próximos 12 años, pero que la insulina estará fuera del alcance de la mitad de los 79 millones de diabéticos de tipo 2 que se pronostica que la necesitarán en 2030.
Para 2030, se espera que 79 millones de adultos con diabetes tipo 2 necesiten insulina para controlar su condición y, si se mantienen los niveles actuales de acceso, solo la mitad de ellos podrá obtener un suministro adecuado, reveló el estudio financiado por el Helmsley Charitable Trust.
El acceso al fármaco debe mejorarse significativamente, advierten los investigadores, particularmente en las regiones de África, Asia y Oceanía, que serán las más afectadas.
“Estas estimaciones sugieren que los niveles actuales de acceso a la insulina son muy inadecuados en comparación con las necesidades proyectadas, particularmente en África y Asia, y se deben dedicar más esfuerzos para superar este desafío de salud que se avecina”, dijo Sanjay Basu, profesor de medicina en Stanford, quien dirigió la investigación.
“A pesar del compromiso de las Naciones Unidas de tratar las enfermedades no transmisibles y garantizar el acceso universal a los medicamentos para la diabetes, en gran parte del mundo la insulina es escasa y difícil de acceder para los pacientes”, recordó.