Desapariciones, fosas y homicidios: ¿Qué pasó con el Banco Nacional de Datos Forenses?
El Banco Nacional de Datos Forenses en México sigue sin operar eficientemente. Más de 124 mil familias de desaparecidos mantienen la esperanza, pero la impunidad y el rezago institucional frenan la justicia.
En México, más de 124 mil familias viven con la incertidumbre de no saber dónde están sus seres queridos desaparecidos. Para muchas, el Banco Nacional de Datos Forenses representa la última esperanza; sin embargo, este mecanismo, creado en papel en 2017, sigue sin cumplir con su objetivo: ayudar en la identificación de cuerpos y restos humanos en un país marcado por la violencia y la impunidad.
“Para entender la crisis forense hay que hablar en general de la crisis de desapariciones en el país en un contexto de mucha violencia”, explica María Luisa Aguilar, subdirectora del Centro de Derechos Humanos Agustín Pro Juárez. Y es que detrás de cada cifra, hay un rostro, una historia y una familia que no ha dejado de buscar.

Historias que duelen, ausencias que no sanan:
- Alejandro Guadalupe Islas desapareció en 2015. Ocho años después, su madre, Ceci Flores, aún espera una respuesta: “No hay un perfil genético todavía de ese cuerpo, yo no puedo descartar que sea mi hijo…".
- Silvia Stephanie Sánchez Viesca fue vista por última vez en 2004. “20 años que no hemos parado de buscar… este es un dolor que no te deja”, menciona su madre, Silvia Ortiz, del colectivo Grupo Vida.
- Héctor Rangel desapareció en 2009. Su hermana, Artel Rangel, expresa con impotencia: “Sabes el encabronamiento, lo que sentimos como familia, es una impunidad. No nada más es un encabronamiento, es una agonía… ¿por qué tanta violencia? ¿por qué tanta burla del gobierno?”.
Estas voces no están solas: miles de madres, hermanas y familiares viven una misma pesadilla.
Banco Nacional de Datos Forenses: Nació tarde y funciona a medias
En teoría, el Banco Nacional de Datos Forenses comenzó a operar en 2022, tras una orden judicial; sin embargo, la Fiscalía General de la República (FGR) tardó más de un año en anunciar su funcionamiento. Y aunque oficialmente existe, su impacto real es mínimo: de los más de 72 mil cuerpos sin identificar resguardados en el país, solo 464 han sido ingresados al sistema.
“Lo que tenemos al día de hoy es un banco que no está siendo eficiente ni operativo”, lamenta Luisa Aguilar. “No cumple con el fin de identificar cuerpos ni conectar información clave para la búsqueda”.

¿Y la FGR? Indolencia institucional frente a una emergencia nacional
La omisión de la FGR es evidente. “Hubo un desdén de la actual FGR de abordar el tema de los desaparecidos… Lo que vemos es una Fiscalía General de la República muy indolente a las necesidades de los colectivos, de las familias que buscan a un ser querido”, acusa Aguilar.
El Banco Nacional de Datos Forenses, lejos de ser una herramienta efectiva, se ha convertido en un símbolo del letargo institucional y de la justicia que no llega. Mientras tanto, miles de familias siguen buscando con sus propias manos, cargando un dolor que el Estado ha sido incapaz de aliviar.