Persiana Americana | La glorificación del crimen, un reflejo de nuestra sociedad

Algo está podrido y no solo es el gobierno, es momento de dejar de aplaudir a figuras que han convertido al país en un infierno.

Escrito por: América López

Opinión Ame
La glorificación del narco|FIA.

El concierto en Jalisco, donde se proyectaron imágenes de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), generó una gran polémica en México y más allá del tema de investigación por apología del delito, hablemos del papel que tenemos como sociedad en la complicidad de la perpetuación de la narcocultura.

El hecho de ver cómo las personas aplaudieron y glorificaron las figuras de “El Mencho” y “El Chapo” me llevó a pensar sobre la complacencia que tenemos sobre lo que consumimos diariamente en música, en cine, en series y otros productos culturales. Me llevó a pensar en lo mucho que culpamos al gobierno, pero no cuestionamos nuestros valores como sociedad.

Debate de los límites en el arte y la libertad de expresión

El debate de la narcocultura y los narcocorridos no es sencillo, pues hay dos principales argumentos:

  1. La primera es que para muchas comunidades, especialmente en zonas rurales o de escasos recursos, los narcocorridos son una forma de expresión cultural que refleja su realidad y sus experiencias diarias coexistiendo con el crimen organizado. Prohibirlos—argumentan algunos— sería prohibir la libertad de expresión.
  2. La segunda es que los narcocorridos promueven una simpatía hacia el narcotráfico, además de que normalizan la violencia y glorifican la descomposición social que ha traído el crimen organizado.

La apología del crimen no es exclusiva a un solo grupo musical o cantante, Los Alegres del Barranco no es el primer grupo que en pleno concierto manda saludos o agradecimientos a algún capo. ¿Pero hasta qué punto es una expresión artística y hasta qué punto debería ser limitada? Considero que hasta que los asistentes a un concierto dejen de aplaudir gustosos a quienes han convertido al país en un maldito infierno, es necesario reflexionar sobre esto.

Afirmar que nosotros como sociedad tenemos cierto grado de responsabilidad sobre el cáncer del crimen organizado en el país es ser muy simplista. Porque si a esas nos vamos, es el Estado el que debería de atender el problema del narcotráfico y ofrecer seguridad a los ciudadanos.

¿Cuál es nuestro papel como sociedad en una narcocultura?

Pero como sociedad no debemos deslindarnos de la responsabilidad de aceptar este tipo de eventos para festejar y aplaudir el tema que más está aterrorizando a las personas en el país: el crimen organizado. ¿Será que realmente somos lo que consumimos? Podría afirmar que la glorificación del crimen es un reflejo de nuestra sociedad.

Lo he dicho antes y lo repetiré las veces que sean necesarias: ¿qué somos los seres humanos sin un valor tan básico como la empatía ante las atrocidades que comete el crimen organizado día con día? Porque aceptar este tipo de música sin crítica alguna, es más peligroso de lo que crees, pues refuerza una ideología, una en la que se cree que lo normal es que la sociedad coexista con el narcotráfico y viceversa.

¿Te imaginas lo diferente que hubiera sido que en lugar de que se aplaudiera a las imágenes de “El Mencho” en el concierto, las personas presentes hubieran abucheado y rechazado esto? El mensaje pudo haber sido más poderoso, hubieran dado a entender que el terror del crimen organizado no tiene cabida en la sociedad, que el narcotráfico no goza de complacencia social en los mexicanos, que no somos sus cómplices.

Si el Estado no garantiza la seguridad básica para vivir sin violencia, ni podemos esperar que los narcos tengan principios ni valores, ya que aterran a la población, lo único que nos queda es empatizar entre nosotros mismos y si como sociedad también nos corrompemos, señoras y señores, estamos perdidos.

Y si tú eres de los que canta y disfruta los narcocorridos, déjame decirte que, efectivamente, eres parte de la descomposición social que estamos sufriendo actualmente.

Así que te pregunto a ti, querido lector, ¿cuál piensas que es nuestro papel como sociedad ante un hecho como el concierto del sábado? Mi respuesta es rechazar, rechazar la normalización de la violencia, rechazar la glorificación de narcos, rechazar el terror que genera en nosotros como ciudadanos. La narcocultura es un cáncer que consume a nuestra sociedad. Si no la rechazamos, corremos el riesgo de perder lo más valioso que tenemos: nuestra humanidad.

Te invito a leer otras de mis opiniones:
Persiana Americana | El pacto de silencio de la 4T
Persiana Americana | Cuando el “pueblo” se convierte en la oposición
Persiana Americana | Campo de exterminio en Jalisco y la atención en el Zócalo

¡No te pierdas nuestro contenido, sigue a Fuerza Informativa Azteca en Google News!

Otras Noticias

×