Restos de una vivienda mexica, ofrendas y una escultura es parte de lo que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) recuperó en la subestación Buen Tono del Metro, ubicada en la zona centro de la Ciudad de México (CDMX).
El descubrimiento de una casa habitación asociada a una zona chinampera de la antigua Tenochtitlan y vestigios de su transición en la época virreinal ocurrió durante la supervisión arqueológica al proyecto de modernización de la subestación de energía eléctrica que se ubica en el cruce de las calles Delicias y Buen Tono.
Salvador Pulido Méndez, director de Salvamento Arqueológico del INAH, explicó que a partir de excavaciones fue posible recuperar testimonios materiales del periodo Posclásico Tardío (1200 a 1521), cuando había un dominio mexica.
Detalló que 15 arqueólogos exploraron casi tres hectáreas del predio donde se moderniza la subestación Buen Tono del Metro, tarea para la que recibieron apoyo de medio centenar de trabajadores.
El @INAHmx recuperó restos de una vivienda #mexica, ofrendas y una escultura en un predio de la zona centro de la #CDMX, ahí se realiza la supervisión arqueológica del proyecto de modernización de la subestación de energía eléctrica Buen Tono, perteneciente al Metro. pic.twitter.com/djrZJL3LjZ
— Azteca Noticias (@AztecaNoticias) May 4, 2022
El predio, que en la antigüedad fue una zona residencial y chinampera de la capital tenochca (imperio formado por la Triple Alianza de Tenochtitlán, Tetzcoco y Tlacopan), tuvo una transformación a partir de la industrialización porfirista.
En la época prehispánica el predio estaba en los límites de los barrios Yopico y Teocaltitlan, dentro de Moyotlan, una de las cuatro parcialidades que integraban Tenochtitlan.
Alicia Bracamontes Cruz, responsable del salvamento arqueológico, mencionó que los restos de la vivienda mexica donde ahora se ubica una subestación eléctrica de la CDMX, se distribuyen en 400 metros cuadrados.
La zona de chinampas consiste en canales delimitados para su comunicación con el resto del islote y contó con un embarcadero. De los canales quedan vigas de madera que se extienden en dos direcciones, en aproximadamente 40 metros.
Los arqueólogos del INAH rescataron bajo los pisos de adobe de la vivienda mexica un par de vasijas funerarias con restos óseos de niños, así como un par de entierros asociados con una ofrenda de incensarios y herramientas para hilar.
Debajo de los pisos, que tenían un grosor de 11 a 15 centímetros, había una escultura de 60 centímetros de alto y hecha en piedra del Posclásico Tardío. La pieza representa a un hombre con taparrabo, probablemente la ocultaron en la época de la conquista española, bajo tres apisonados de barro.
De vivienda mexica a baños públicos, según los hallazgos del INAH
La arqueóloga Alicia Bracamontes Cruz expuso que en el siglo XIX una parte del terreno donde estaba la vivienda mexica pudo ocuparse por los baños públicos “Las Delicias”, ya que se encontraron pisos de baldosas con grandes coladeras y un sistema de desagüe.
En la parte sur del terreno, donde estará el edificio de transformadores de la subestación del Metro de la CDMX, había cuatro tramos con placas de concreto armado, cuya superficie tenía materiales térmicos expuestos a altas temperaturas, posiblemente en hornos.
Los baños públicos “Las Delicias” se encontraban en un área circundada por vías de agua, como lo confirmaron los arqueólogos del INAH luego de encontrar canales que corren de norte a sur, y de este a oeste.
Finalmente, la especialista señaló que también se ubicaron contextos de talleres de talabartería y cerámica, los cuales datan de la época colonial. Además, el terreno tuvo funciones de actividad productiva hasta finales de 1960, ya que existía una jabonería.
En esta supervisión arqueológica participan la Secretaría de Cultura, el INAH, el Sistema de Transporte Colectivo Metro y la Comisión Federal de Electricidad (CFE).