El pasado 21 de febrero, autoridades de la Ciudad de México (CDMX), entre los que se encontraba la Jefa de Gobierno Clara Brugada, firmaron el acuerdo para que este año inicie el programa de clases de lengua náhuatl, el cual, niños de primaria y secundaria podrán elegir como materia optativa en la capital del país.
A grandes rasgos, claro que es una buena iniciativa, pues para que solo el 5% de la población en México, es decir 7.4 millones de personas, hable una de las 68 lenguas indígenas que hay, indica que alguien debe hacer algo para incentivar su uso.
¿Qué tanta prioridad se le debe dar al náhuatl en la educación?
Aquí el debate radica en qué tanta prioridad se le debe dar al náhuatl en las escuelas, más allá de esta preservación cultural que se intenta hacer. Porque siendo sinceros, hay cosas mucho más urgentes que tanto alumnos como profesores necesitan para tener un ambiente educativo adecuado.
Y es que de acuerdo con datos de la propia SEP, durante el sexenio de López Obrador, la cobertura educativa disminuyó, pues en el ciclo escolar 2018-2019, el 93.1% de los niños entre 3 y 14 años cursaban algún grado de educación básica, sin embargo, para el ciclo 2023-2024, el porcentaje bajó a 90.6, lo que quiere decir que 998,000 niños y niñas dejaron de estudiar o ni siquiera pisaron la escuela. ¿Por qué se van o no llegan? ¿La SEP no debería tomar cartas en el asunto?
Ahora, no todo son números. No se necesitan estadísticas como para saber en qué estado se encuentran las escuelas. Si usted es padre de familia o tutor de niños que van a escuelas públicas, solo basta con darse una vuelta por los salones y baños para ver bancas rotas, que no hay papel higiénico ni jabón, e incluso en zonas de calor, no hay sistemas adecuados de ventilación. Y no, no es normal que los estudiantes se desarrollen con carencias así, simplemente no hay justificación.
Pero bueno, supongamos que este tipo de “comodidades” se pueden pasar por alto, solo que ¿qué hacemos con la calidad de los programas de estudio y las técnicas de enseñanza?
La pesadilla de la Universidad del Bienestar: Instalaciones deficientes, títulos retrasados y desempleo
En la última Prueba PISA que participó México, es decir, en 2022, los resultados arrojaron que los alumnos retrocedieron 14 puntos en Matemáticas, y que solo 3 de cada 10 son capaces de usar operaciones en cosas tan sencillas como convertir precios a otras monedas. Y en la cuestión de lectura, ni hablar, pues los mexicanos menores de 15 años, o sea, alumnos de educación básica, son incapaces de comprender la idea principal de un texto.
Alumnos que no saben leer ni sumar, que en tiempos globalizados salen con un nivel de inglés más básico que el básico, que son incapaces de sacar sus propia conclusiones, y que en muchas ocasiones estudian en instalaciones deficientes, no necesitan clases de náhuatl.
Este programa entra totalmente a la narrativa de la Nueva Escuela Mexicana, en la que se priorizan las tradiciones y toda la cosmogonía de los pueblos originarios, por encima de matemáticas e inglés. Una forma sutil de imponer ideologías nacionalistas.
Un usuario de redes decía, y comparto su comentario, que no está mal que enseñen náhuatl en las escuelas, aunque es comparable a aprender a sumar... con un ábaco. Bueno pero nada útil acorde a las necesidades de esta época.